Ayer fui a una graduación, la de una de mis sobrinas, salió de sexto de primaria y eso me llevó a un viaje por el tiempo. Recordé cuando salí de primaria, debo decir que mis recuerdos no fueron tan gratos, pues justo en mi sexto año mi papá decidió cambiarnos de escuela, ok no fue por capricho sino porque nos mudamos a otro lugar, sólo que esa razón no la entiende una niña que ya llevaba 5 años en una escuela muy feliz con sus compañeros, lista para bailar con el galán que ya tenía en ese entonces.
Obvio, cuando nos cambiaron de escuela sufrí y sufrí más porque además era un colegio bilingüe y de niños con lana, ja. Yo provenía de una escuela de gobierno, se llama Juana de Asbaje, donde dicho sea de paso pasé gratos momentos con mis compañeros y maestros.
La graduación de ayer me hizo pensar en lo futil que puede resultar para algunos vestirse de smoking, las niñas con vestido de casi noche, algunas con strapless y hasta zapatillas y yo digo pero si sólo tienen 12 años! aunque quien sabe, tal vez haya alguien que así lo prefiera pero yo recordé que para mí- lo que más me provocaba emoción era bailar el vals con mi amigo, la ansiedad de tocar nuestras manos para ese entonces era lo que más me ilusionaba. No pude realizarlo y en lugar de eso tuve una ceremonia seria en la nueva escuela, con vestido largo pero de niña, todas portamos el mismo vestido, eso sí con calcetas y zapatos blancos jajaja!
Ahora no sé que le toque a jr pues está por empezar su sexto año en la primaria.
Yo sólo espero que los papás no organicen una graduación en salón de fiestas, más bien algo donde ellos convivan con sus compañeros de generación, con los amigos que han formado con los años, que festejen lo que ya terminaron y disfruten la nueva etapa que empiezan, que si bien no es la más padre -por aquello de los efectos de las hormonas- pero segura de que encontrarán más amigos que bien pueden perdurar para toda la vida.
Debo confesar que soy la más feliz al ver que afortundamente D encontró tan buenos amigos, inteligentes y compañeros de juegos y de crecimiento tanto físico como emocional. Yo lo veo crecer, a veces sufro también con sus primeros cambios a la adolescencia pero estoy muy agradecida de que tenga amigos con quien compartirlos también.
No sé si le pasen a todos los papás pero en mi caso, un evento como una graduación me llevó a un viaje al pasado pero también a tener esperanza porque ahora sé que puedo entender mejor a mi hijo.
Actualización.- Anoche recordé algo también, el galán de quinto de primaria (con quien no pude bailar el vals en sexto) se convirtió luego en mi primer novio, cuando yo cumplí 17 años!!